domingo, 25 de diciembre de 2016

[Reflexión final del año] Cómo pasarte por el forro los derechos laborales del autor

No soy muy del pensamiento del "siempre puedes no aceptarlo si no te gusta". Creo que, además de esta obviedad que se dice demasiado de vez en cuando por ciertas personas, las cosas siempre deberían de ser lo suficientemente justas como para que no aceptes algo porque no te compense y no porque sus condiciones son abusivas. Dicho de otro modo, cuando ofreces un trato debería de estar pensado para ambas personas y no sólo para ti.

Por asuntos que no vienen mucho a cuento, he acabado echándole un vistazo a la página web de Ragnarok Tercera Edición, un juego que, a pesar de saber que actualmente se encuentra en proceso de financiación en Verkami, no me ha terminado de llamar la atención. El caso es que me he metido en su zona de "Concurso de módulos", en la cual proponen y explican cómo participar en un concurso que ellos mismos organizan con intención de que autores externos puedan participar a la continuidad de la línea del juego mediante aventuras y, la verdad... me he quedado un poco horrorizado.

Lo primero de todo es que especifican que no hay ninguna norma a la hora de hacer un módulo. Este puede ser de la extensión que el autor quiera y hasta si le apetece puede enviar más de uno. Esto en sí no es muy relevante ahora, pero cuando conocemos más sobre las bases del concurso sí que nos interesará tenerlo en cuenta. El siguiente detalle que me llama la atención es que el premio es de 100 euros, entendiendo que se trata de un premio y no de un pago en concepto de derechos de autor, cosa importante porque, dependiendo de lo que se trate, se tributa de forma diferente (más bien, siendo un premio de esa cantidad no necesitaría tributarse, mientras que si fuera un pago como un trabajo sí que debería hacerse). Además de esto, el autor cede completamente los derechos de su aventura a la editorial, teniendo que permitir que hagan lo que quieran con ella. Terminando con las cosas curiosas, por cada vez que hagan una nueva edición (entendiendo que se trata de una re-impresión), el autor volvería a cobrar 100 euros, ahora sí, especificando que los cobra en concepto de derechos de autor. Vamos por partes.

Por un lado, el autor tiene un royalty variable que no pasa por ningún proceso de negociación, algo que me resulta aberrante. ¿Por qué es variable? Porque depende de cuál va a ser el precio de la aventura y de cuántas copias se vayan a imprimir en una remesa. A más precio, menos porcentaje; a más copias, menos porcentaje aún. Vamos a empezar a poner supuestos: imaginemos que la aventura ganadora es una aventura de 50 páginas que extensión, que con los decoros y las ilustraciones podría perfectamente quedarse en 60. Haciendo una regla de tres y teniendo como ejemplo su aventura ya a la venta "Pryroda Zvira", de 32 páginas y con un coste de 6 euros, nuestras aventura de 60 páginas podría costar alrededor de los 11 o 12 euros, pongámosle 12.  Además de esto, actualmente el crowdfunding de Ragnarok tiene 409 mecenas, y si saliera el proyecto adelante e incluso algo más, no sería de extrañar que pudiese llegar a los 430, por decir algo no descabellado. De esta manera, sabiendo ya las personas que tienen nuestro juego, podría ser un buen punto de partida para saber cuántas copias vamos a poder vender más o menos. ¿350? Sí, podría ser una buena cifra, aunque esto influiría en el precio final que podría ser más barato o más caro, pero no vamos a calentarnos demasiado la cabeza porque no es lo realmente importante.

Ahora bien, si tenemos 350 ejemplares y cada uno vale 12 euros, al percibir nosotros como autores 100 euros de todo esto estamos ganando un total de... 28 céntimos de royalty por copia vendida. Si decidieran hacer una tirada de 300, ganaríamos 33, y si hicieran una de 200 ganaríamos 50. Si hicieran una segunda tirada con una cantidad totalmente diferente, nuestro royalty sería totalmente diferente. Si regalasen ejemplares, nuestro royalty fluctuaría, al igual que si nuestra aventura tuviera una extensión y un precio diferente. Además, todo esto sin contar con que estamos hablando en todo momento de ejemplares en papel, ya que si decidiesen venderlo también en formato digital, no cobraríamos absolutamente nada de ello.

Personalmente, esta práctica me parece lamentable. Un concurso puede estar muy bien para dar oportunidades a autores, pero hombre, respeta sus derechos. Si tú vas a ganar cierta cantidad de dinero, el autor debería de ganar una cantidad proporcional a la que ganes tú. Además, el autor debería de conocer varios factores que vayan a afectar a su aventura y que, en base a eso, tenga la capacidad de negociar de igual a igual y de hacer las cosas de una forma profesional. A fin de cuentas, él ha hecho un trabajado del que tú te vas a lucrar y tú como editorial harás un trabajo del que él se lucrará también, con lo que ambas partes son completamente iguales. Dar 100 euros independientemente de todas las cuestiones que rodean al hecho de que un autor haga un trabajo yo lo consideraría una precariedad laboral terrible. Parece que los creadores de este concurso pretenden hacer más ahínco en el hecho de que te pueden publicar una aventura que en los derechos que tú tienes sobre esa publicación y en las posibles intenciones que puedas tener de ser tratado como un autor profesional. Por ello, creo estar bastante seguro de que ningún autor que se considere como tal se presentará a este concurso, porque esta forma de hacer las cosas es de lo más chapucera.

Ah, y ahora me decís eso de "Pues si no te gusta, no te presentes". Yo no me iba a presentar de ninguna de las formas, pero me gustaría reivindicar un poco de respeto y reconocimiento a aquellos que puedan ver una oportunidad aquí. No sé cómo podemos pretender tener autores profesionales si no empezamos a tratarlos como tal.

Ah, y felices fiestas y todo eso.