martes, 18 de octubre de 2016

Reflexiones: Flaco favor al crowdfunding

No, esta no es una entrada hablando de Earthdawn, de lo cual ya se ha hablado mucho, quizás demasiado, aunque quien sepa hilar fino podría encontrar cierta relación con ello. Últimamente nos vemos hundidos en crowdfundings, de los cuales tenemos noticias cada poco tiempo en nuestras redes sociales. Parecería que se ponen de acuerdo para turnarse y, una vez finaliza uno, ya está empezando otro nuevo. Sin embargo, a diferencia de un tiempo atrás que hasta el menos enterado podía sacar fácilmente su proyecto adelante gracias a este sistema de financiación colectiva, últimamente este tipo de iniciativas se ven poco a poco resentidas y, como quizás debería de haber sido desde un primer momento, el público se vuelve más selectivo con aquellas cosas que decide apoyar o, simplemente, adquirir.

En este tipo de asuntos, el marketing es una herramienta crucial para conseguir que todo el mundo que pueda estar interesado en tu proyecto decida aportar algo. No obstante, muy pocos pueden costearse los servicios de un experto para que lleve a cabo esta tarea, la cual tampoco solemos ver excesivamente complicada, ¿verdad? No hay nada más sencillo que inundar todo lugar de la red donde nos dejen poner un pie con el enlace a nuestro crowdfunding y esperar a recibir los frutos. Sin embargo, nada más lejos de la realidad: es importante saber cómo hacerlo y cuándo hacerlo, ya que el por qué lo tenemos más o menos claro.

Una de las cosas en las que me gustaría profundizar es en el lenguaje. En mi poca pero no nula experiencia en proyectos de financiación colectiva, así como todo lo que he podido aprender de aquellos que se han enfangado con estos barros, se suele coincidir en que no siempre vale cómo digas y publicites las cosas, y no me refiero a algo evidentemente ofensivo, sino a otro tipo de cosas que, aunque puede que no nos demos cuenta, estaríamos espantando a cierto público que estaría meditando la posibilidad de financiarnos. Personalmente, en los últimos tiempos veo muchas frases, tanto de los fundadores del crowdfunding en cuestión como de aquellos que quieren ayudar a publicitarlo, que podría tener su gracia analizar. Vamos a verlas.

"Si podéis, me gustaría que me hicierais el favor de compartir el enlace a mi crowdfunding para que pueda llegar al mayor número de gente posible."

Esta es posiblemente la frase más acertada que se puede decir a la hora de intentar promocionar un crowdfunding. En primer lugar, no estás pidiendo dinero, y en segundo, estás pidiendo un favor libre de compromisos. Además, el simple hecho de que el enlace se comparta puede procurarte un público que no sabías que existía.

"En esta entrevista/vídeo/"inserte aquí su forma de difusión" hablo sobre los entresijos del crowdfunding que estoy llevando a cabo en este momento."

De nuevo, aquí encontramos un acierto. Los primeros días son aquellos en los que el enlace directo al crowdfunding va a tener más importancia pero, conforme pasen los días, es bueno volver a recordar la existencia de éste de otra manera que no sea volver a compartir el mismo enlace. Contar las cosas de otra manera, en otro formato y en otro tono diferente al que se encuentra en la descripción del proyecto es un soplo de aire fresco que le puede venir muy bien a aquellos indecisos, o incluso decididos a no apoyarlo, a que conozcan lo que quieres hacer en otro tipo de lenguaje que puedan entender mejor o, sencillamente, les caiga más en gracia.

"Os recomiendo echarle un vistazo a este crowdfunding a aquellos que os gusten los juegos de esta temática."

Esta es otra frase bastante acertada, ya que te estás dirigiendo a tu público potencial. Además, le estás evitando perder el tiempo a aquellos que no tengan ningún interés en la temática de tu juego y, aunque no lo parezca, incluso al que no va a apoyarlo es bueno respetarlo y tenerlo contento.

"Apoya este proyecto y consigue el juego de Menganito por sólo veinticatorce euros".

Aquí estamos empezando a cometer errores. ¿Estás pidiendo dinero para financiar tu proyecto o me estás vendiendo algo? Está claro que, hoy en día, una gran cantidad de crowdfunding actúan como una preventa, pero si lo llamas crowdfunding, es adecuado que tu lenguaje acompañe a tus intenciones. Si no, también puedes llamarlo preventa o venta única que, aunque el consumidor muchas veces le coge tirria a esos términos, al menos es más honrado.

"¡Hay que apoyar esto!"

Error garrafal por el que más personas de lo que yo creía muchas veces se sienten ofendidas. ¿Por qué tengo que apoyarlo? ¿Tengo una obligación moral que me obliga a hacerlo a pesar de que no me guste o no confíe en que vaya a ser un proyecto que vaya a satisfacer intereses que considero importantes? Soy consciente de que este tipo de comentarios vienen más de la mano de gente que lo publicita que del mismo autor del crowdfunding (aunque hay casos), pero si hablamos de publicidad, cuando compartes algo tú mismo estás siendo partícipe de ella, y si realmente te interesa que salga adelante, no haces ningún favor si no cuidas bien cómo te expresas.

"Este juego es de lo mejor que hay en los últimos tiempos."

Ajá. ¿Con qué criterios valoras eso exactamente? Si a mí no me gusta, ¿estás diciendo que no tengo la capacidad suficiente para valorarlo? Si no me gusta porque no es el tipo de juegos a los que suelo jugar, ¿estás diciendo que lo que te gusta a ti es mejor que lo que me gusta a mí?

"¿A qué estáis esperando?"

Posiblemente a que pasen los 40 días para dejar de verlo.

Aunque parte de este análisis es evidentemente mío, muchas cosas aquí puestas son poco menos que transcripciones de algunos pensamientos de aquellas personas con las que he hablado de esto. Me parece un tema bastante interesante y del que seguro que mucha gente podrá arrojar más luz u opinión al asunto pero, sin duda, un pequeño apoyo a aquellas personas que quieren aventurarse en un crowdfunding, aunque simplemente sea para que sepan qué cosas es mejor que digan y qué cosas no, creo que podría hacer que en un momento dado un proyecto que realmente valga la pena no se quede en la estacada por una campaña de marketing desacertada.