lunes, 12 de septiembre de 2016

Ludo Ergo Sum (#LES2016): Dados derretidos, Lego e improvisación

Pues sí, yo también estuve. No soy muy de saludar a gente que no conozco en persona porque me da algo de reparo, pero sí que os vi a varios y, por supuesto, saludé y charlé con otros tantos. Estas son las primeras Ludo Ergo Sum a las que asisto y, por ello, no querría que os tomaseis las posibles críticas a las propias jornadas muy en serio. Como mucho, van a ser representativas de una sola edición, una de nueve que llevan hasta ahora.
Grupo de personajes de Legoquest. Hay que reconocer que es gracioso.

Me gustaría empezar este periplo hablando de las actividades en las que participé. De cuatro partidas de rol que jugué, a tres de ellas me metí sin apuntarme, e incluso una ni siquiera figuraba en la lista. Lejos de que pueda parecer malo, lo cierto es que me gusta que no haya algo tan absurdamente estricto como para que no hubiera podido jugar sin apuntarme expresamente, y creed cuando os digo que esto ha pasado en otros lugares. La primera partida fue El Alma Pura de Norrend, una aventura de Hitos basada en una de las ambientaciones propuestas en su guía genérica, La Caída de los Mundos Libres. Esta partida la dirigió Rubén Saldaña (algunos igual lo conocéis mejor como Ezkardan) y, desde aquí, debo hacerte una confesión: a mitad de partida caí en la cuenta de que yo mismo había dirigido esa partida en unas jornadas en Novelda, pero al final no te dije nada por ver qué pasaba. Lo cierto es que fue muy correcta, me lo pasé muy bien y fue bastante diferente a como creo recordar que la dirigí yo, lo cual posiblemente sea bueno; por otro lado, jugué al día siguiente a Legoquest, la única partida a la que me apunté. Tenía muchas expectativas pero, conforme transcurría, iba pensando que quizás habían sido demasiadas. Cuando imaginé un posible juego de rol que utilizase elementos de Lego, no me imaginé que simplemente se limitaría a usarlos como sustitutos de la escenografía habitual. Pensé que el hecho de que fuera Lego tendría alguna repercusión en el sistema, incluso en la ambientación, pero lo cierto es que, al final, daba completamente igual si eran Lego, Playmobil o juguetes de huevo Kinder. No es que me lo pasara mal, pero tal y como se vendía la partida, parecía otra cosa, y me decepcioné bastante. Sin embargo, creo que la idea en sí misma se puede explotar. Es más, quizás algún día lo haga, lo cierto es que Lego me gusta bastante; Sábado por la tarde fue tiempo de Círculo Íntimo, aventura de Haunted House que verá la luz de manos de Proyecto Arcadia presumiblemente a final de año. Dirigida por Adrián Pertíñez (hago especial ahínco en que se llama Adrián, un saludo, Adrián, :P), me pareció una propuesta muy interesante como una de las incontables aventuras basadas en los mitos de Lovecraft que podemos encontrar y conocer. Desde luego, este juego no podía seguir sin tener al menos una publicación de estas características. Además, según tengo entendido, está basada en un rol en vivo; como última partida, el Domingo por la mañana nos salimos cuatro personas y, en cuestión de un minuto, nuestro director de juego se inventó una partida que duró más o menos tres horas. Hacía tiempo que no me reía tanto en una partida, no sé si por las absurdeces espontáneas o porque el ambiente era tan agradable que apetecía reírse, pero me vino fenomenal.

Partidas improvisadas al aire libre. Debería definirse como género.
Sobre las jornadas en sí mismas, lo primero que me llamó la atención fue en cómo de bien se podía jugar una partida en un sitio con tantísimo ruido de fondo, y lo cierto es que no muy bien. Además, yo soy un poco duro de oído y normalmente suelo pedir que me repitan las cosas, pero si juegas con alguien en ese ambiente y encima esa persona no tiene muchas ganas de alzar la voz, es ciertamente desagradable. Por otro lado, y sé que lo habréis oído mucho durante este fin de semana, hacía muchísimo calor ahí dentro, pero mucho, y lógicamente, no hacía que jugar fuese algo apetecible. Además, había muchas mesas vacías, y me pregunto si a alguien se le habría ocurrido quitarlas si nadie las estaba usando, porque el espacio entre mesas era muy reducido y a veces te enterabas más de la partida de al lado que de la tuya propia. Personalmente, soy muy pijotero para este tipo de detalles y me gusta que en una partida de rol el ambiente sea adecuado, así que por esta parte no salí especialmente contento. Sin embargo, el trato por parte de la organización fue bueno y el servicio, de los mejores que he experimentado hasta ahora en jornadas (carritos de bebida pasando entre las mesas, no digo más).

Como he dicho al principio, es la primera edición que visito y tengo referencias de que muchas pegas que podría poner han sido circunstanciales, pero la verdad es que, como evento aislado, tampoco salí especialmente motivado. Vaya siempre por delante mi reconocimiento a la gente que lo organiza ya que no debe ser fácil, pero tratándose de una persona que vive en Torrevieja, creo que no volvería a invertir el esfuerzo de ir sin ciertas garantías. No obstante, eso ya estará por ver.