viernes, 29 de enero de 2016

Reflexiones: La parte más pesimista de las asociaciones

Últimamente, todo lo que escribo en este blog son opiniones, pero hoy no sólo es una opinión, sino también una experiencia.

A raíz del acertado artículo de +Funs athal (el cual os dejo por aquí), he considerado que ha llegado el momento de hablar de asociaciones. Antes de nada, tengo que recalcar que, si bien muchas cosas se centran en mi experiencia en una asociación de rol, alguna que otra no se limita únicamente a esto, ya que he pertenecido a más asociaciones con otro tipo de objetivos.

Pues bien. Hoy por hoy, opino que si tienes un grupo de rol y queréis tener un NIF para organizar alguna cosa en vuestra localidad, hacer una asociación puede ser algo muy acertado; no obstante, si la pretensión se basa en querer conocer gente que juegue a juegos de rol y tener una asociación como punto de encuentro, yo te diría "No lo hagas". Mis apreciaciones al respecto:

Ten en cuenta que hacer una asociación abierta permite a cualquiera poder entrar en ella simplemente pagando la cuota (si la hubiera). Sin embargo, no esperes que una persona que quiera entrar en una asociación de juegos de rol lo vaya a hacer porque quiere apoyar la afición, y es más, puede que ni siquiera le gusten. Parece una gilipollez, ¿verdad? Pues al menos, tanto en mi caso como en otros que he conocido, esto pasa con bastante frecuencia. Algunos casos que puedo nombrar son los de personas que quieren pertenecer a algún grupo de gente, tener amigos, vamos. Un día jugaron a un juego de rol y eso le basta a sus conciencias para entrar; también he conocido casos de gente que ha entrado por presiones, sobre todo porque algún amigo que ya está en la asociación se ha puesto pesado hasta que les ha convencido; y el que mencionaba antes, quizás el más inverosímil pero real, personas que entran en una asociación de juegos de rol y te confiesan, literalmente, que no les gustan los juegos de rol.

A diferencia de muchos, que lo único que pretenden es "cuanta más gente, mejor", para poder presumir de que en su asociación hay un montón de gente, yo opino que este tipo de casos hacen que la calidad de la asociación decrezca muchísimo. De la misma manera, opino que va a ser mucho mejor una asociación con cinco personas con cierto interés, a una con veinte personas en la que los interesados también son cinco. A la hora de tomar decisiones, en el primer caso se tomarán rápido debido al número reducido de integrantes y también a que, cuando hay interés, hay que esperar poco. Sin embargo, en el segundo caso pones las decisiones en manos de gente que no tiene un criterio acertado o, lo que es más habitual, vas a estar días esperando que opinen para ver que esa demora se debe a que les importa todo bien poco y, por lo tanto, no van a opinar.

Seguro que todos hemos pensado alguna vez, al ver a alguien que consideremos un garrulo, eso de "Y que tu voto valga lo mismo que el mío...". Pues es a esa sensación a la que apelo cuando hablo de esto. Igual a más de uno le suena un poco nazi todo esto, quizás es que ya no me apetece andarme con tonterías después de las malas pasadas, pero hay que tener mucho cuidado cuando decides dejar un proyecto en manos de cualquiera que pague dinero, porque tú sí vas a mirar por él, pero puede que ellos no. Esto lo podría trasladas también a esos crowdfunding en los que, si pagas X dinero, ofreces esas metas de "Formas parte del equipo creativo y se tendrán en cuenta tus decisiones". No, vamos a ver, un consumidor no es un editor, y no va a ver las cosas como las ves tú. Pero bueno, eso es otro tema. En conclusión, por todo esto, si os animaseis a crear una asociación de rol, mi primera recomendación sería que os reservaseis el derecho de admisión. Sí, eso es. Una asociación no es una empresa de la que puedes ser accionista simplemente sacando el fajo de billetes, ahí nadie gana nada, así que creo que es acertado que sólo dejéis entrar a aquellos que consideráis que tienen interés. Pasad del dinero, eso no es nada importante.

Otro detalle muy importante, especialmente dedicado a aquellos que ostentan algún puesto en la junta directiva, es que siempre intenten limitarse a hacer aquellas tareas que tienen encomendadas por su cargo. Sé que (y sobre todo, si eres como yo) es algo difícil, pero créeme, el día que se te ocurra hacer algo, todo el mundo asumirá que siempre vas a hacerlo tú, y creo que nadie se merece eso. Es crucial que, desde el principio, se pongan sobre la mesa todas las cosas que habrá que hacer y se asignen. A partir de ahí, todo lo que tengas que hacer es una responsabilidad que tú has asumido y, por lo tanto, te toca. Pero suele pasar que igual un compañero no puede hacer una cosa y tú le echas una mano, ten MUCHO cuidado con esas cosas. Por norma general, nadie va a tener ningún problema en echarle su trabajo a otro, así que intenta no convertirte en el saco de basura de los que te rodean. Creo que es preferible que algo esté sin hacer y hablar con el responsable a que, por echar un cable, lo acabes haciendo tú.

Otra cosita más: si tienes intención de hacer una actividad, intenta siempre ponerte en la situación de que vas a tenerlo que hacer todo tú y, si aún así crees que puedes asumirlo, entonces hazlo. Si crees que vas a necesitar ayuda de los socios para hacerlo, entonces empieza a pensar si es tan importante para ti, porque eso es un gran problema. En muchísimas ocasiones, te dirán "Sí, claro, yo te ayudo, si a mí también me gusta", pero a la hora de la verdad te encontrarás con que te dejarán colgado, y esto es lógico. Cuando una idea nace de ti y tú estipulas las rutas a seguir, es normal que los demás no lo sientan como algo suyo, y si quieres consensuar cómo realizarlo, ten en cuenta que posiblemente el resultado no será el que en un principio pretendías que fuera. De nuevo, vuelvo a sonar muy nazi (puede que lo sea y no termine de aceptarlo), pero de verdad, es importante que no te lleves disgustos.

También recomiendo que se tenga en cuenta otra cosa: es muy estimulante hacer cosas hacia el público de vez en cuando, unas jornadas, o lo que sea, pero también creo que no hay que perder el Norte y saber centrarse principalmente en los socios, que son los que están ahí y los que más deberían disfrutar. Muchas asociaciones al final se convierten en un segundo trabajo y oye, si acabas ganando dinero por ello, pues está muy bien, pero trabajar por trabajar me parece una idiotez. Una asociación debería servir para que los socios se lo pasen bien.

Podría decir muchas cosas más al respecto, pero creo que prefiero concluir aquí. Creo que queda claro que no estoy en contra de las asociaciones, pero sí puedo tener mis dudas sobre con qué intenciones se crean. Es triste que algo que empiezas con muchísima ilusión, en la que depositas esfuerzo, tiempo y hasta dinero, un día se convierte en un quebradero de cabeza y en un foro de discusiones continuas. Creo que nadie se merece eso, y creo que todo el mundo que se viese en esa situación debería dejarlo. Ya tenemos todos una vida lo suficientemente jodida como para jodérnosla sin necesidad y, para colmo, acabar cogiéndole asco a cosas que nos gustan por culpa de otras personas a las que ni siquiera les importan. Relacionarse con gente mola, pero hay que tener mucho cuidado cuando traspasas la línea de la relación a la de la asociación. De nuevo, disculpadme si he sonado excesivamente duro, siempre intento pensar en que las experiencias que he tenido no son las habituales (incluso a pesar de saber que son más habituales de lo que parece), pero hasta de las malas experiencias se aprende.