jueves, 24 de diciembre de 2015

2015, extraño año

El año pasado cerré el año con una reflexión sobre lo mal que estaba este país. Para mi gusto, ha mejorado la perspectiva, pero estoy demasiado cansado como para hacer juicios de valor a fondo sobre eso. Además, este blog trata de juegos de rol, y no me gustaría que alguien viniera buscando otra cosa.

Así pues, en cuanto a rol se refiere, el 2015 me deja bastante frío y con la idea de que el año que viene podría ser peor. En especial este último trimestre, me doy cuenta de que apenas he entrado en Google + en comparación a cómo lo solía hacer, que estaba enganchado bastante tiempo a la red social para ir leyendo cosas y viendo contenidos. Pero últimamente, y bajo mi perspectiva, empiezo a notar cierta decadencia en la comunidad que me tira mucho para atrás.

En primer lugar, he experimentado una falta de publicación de contenidos bastante importante o, al menos, esa es mi sensación. De cada diez publicaciones, más de la mitad es el mismo vídeo de Rolero, el mismo artículo de Espada Negra o, ahora por ahora, la misma novedad de Walhalla, y cuando sigues a más de doscientas cuentas, me parece muy aburrido y pesado. Entiendo que sus autores saturen, seguramente yo también lo haría, pero qué queréis que os diga, no me gusta seguir a cuentas que sólo se basan en compartir el contenido de otras cuentas a las que ya sigo. Esto me llevará a dejar de seguir a unas cuantas personas.

Por otra parte, también tengo la sensación de que, poco a poco, la comunidad se blinda más sobre sí misma. Personalmente, nunca he estado entre las popularidades y espero que siga siendo así, por lo cual, no es que me afecte, pero creo que la comunidad rolera no tiene una intención de abrirse para que más y más gente comparta esto, sino al contrario, los pocos que hay se comen las pollas entre ellos, Por eso me da la risa floja cuando leo o escucho algún comentario sobre que "esta afición no tendrá relevo generacional", primero porque dudo mucho que no lo haya, y segundo, porque si no lo hubiera, creo que sería culpa nuestra por esa endogamia bastante idiota que estamos generando. También es posible que esto no sea tan grave pero sí choque mucho conmigo, porque siempre me ha gustado mostrar los juegos de rol a gente que no los conoce e intentar picarles para que jueguen, sigan jugando, jueguen un poco más, y empiecen a crear rol. 

En cualquier caso, esta es una percepción muy personal y no sólo puedo estar equivocado, sino que sé que muchos lo creerán así desde el primer momento, y para todos vosotros, os entiendo. No obstante, no puedo dejar de pensar en cómo las personas tendemos a hacer de cualquier cosa una religión, y más de uno ya ha hecho esto con los juegos de rol. Pasa con el fútbol, con la política y, en general, con cualquier cosa que, de alguna manera, acabe enfrentando a unas personas con otras, porque para eso sirven las religiones, y el rol empieza a no ser menos. Igual es que nuestro estado natural es ese, que si defender a capa y espada el oldschool o el indie; que si haces una crítica negativa de un juego que me gusta, iré a por ti aún siendo moderadamente argumentada, y lindezas del estilo que en esta comunidad están a la orden del día. Y ojo, soy el primero que dice que el debate es tan sano como necesario, pero de verdad, ¿se nos han acabado los temas de conversación ya? O lo que es peor, ¿se nos ha acabado la tolerancia? Entiéndase que no hablo de esa gente que sólo habla por destruir, porque ese tipo de personas no hacen ningún bien en ningún lado, pero a mí me han llegado a insultar por hacer una reflexión bastante sesuda sobre que, bajo mis cánones, a Dungeons & Dragons le faltan algunas cosas para que yo lo pueda considerar un juego de rol de verdad, y quien me ha insultado han sido personas normales (entendamos "normales" como aquellos que no tienen por costumbre dar guerra, porque lo que se dice normales normales, creo que ninguno lo somos) que ni siquiera tuvieron la decencia de rebatir nada, simplemente desacreditar todo lo posible.

En fin. Para mí, así está la cosa actualmente, y espero que mejore aunque tenga que ser a la fuerza o después de una crisis.