miércoles, 31 de diciembre de 2014

Reflexiones: Despidiendo el año en un país que da asco

Desde luego, tendría muchas cosas que contar sobre este año que ya termina, ya que ha tenido sus cosas especiales que, si bien muchas de ellas no han sido por sí mismas gran cosa, creo que sí son el comienzo de algo que podrá convertirse en frúctifero y que me llene de ilusión. Pero qué desgracia es comenzar un nuevo año en un país opresor.

Como ya sabréis, a partir del 1 de Enero entra en vigor la nueva reforma de la Ley de Propiedad Intelectual, la cual ha obligado a cerrar muchos sitios con contenido protegido o, simplemente, les ha obligado a deshacerse de ellos. Todo esto viene a raíz de que nadie, excepto quien posea los derechos, puede lucrarse directa o indirectamente del contenido en cuestión (lo que me hace pensar lo siguiente: ¿si creas una página web sin publicidad y la inflas a enlaces, te podrán decir algo?), pero de lo que no parece darse cuenta nadie del Partido Popular es que los que salimos perdiendo somos nosotros.

Siempre he creído que un problema, antes de juzgarlo como tal, debes tantear a quién beneficia y a quién perjudica, y en base a ello decidir cómo actuar, y me pregunto yo: si esas personas están ganando dinero, ¿no es más productivo para todos exigirles un dinero a cambio de ese negocio que se están montando (lo que viene a ser un canon de toda la vida) y permitir que los millones, MILLONES de usuarios que disfrutan de esas páginas sigan haciéndolo? Me sorprende muchísimo que actúen de tal manera que pongan en su contra a tanta gente a favor de beneficiar a cuatro putos cabrones que no quieren pegar un palo al agua, y esto es así.

Porque seamos sinceros, ¿quién paga por ver series? Pues seguramente nadie, y yo el primero. ¿Y eso hace que las buenas series pierdan dinero? Todo lo contrario, hacen que la gente se interese por lo que ve y al final acabe gastando ese dinero en otras cosas (por ejemplo, yo nunca he pagado un real por ver Juego de Tronos, pero tengo libros y merchadising). Lo que pasa que aquí hay gente que piensa que por hacer cualquier cosa mediocre puede vivir de ello toda la vida y no quiere aceptar que, por mucho esfuerzo que se ponga en algo y por muy bueno que nos pueda parecer, es posible que al público le resulte una puta mierda. Porque todo lo que es bueno al final acaba triunfando, y es curioso cómo muchas de estas cosas tuvieron pocas pretensiones en sus inicios. Quizás sea eso lo que nos falta a veces, ser un poco más humildes.

En definitiva, o yo lo veo todo muy fácil o en el congreso hay alguien que lo ve muy difícil, pero no sé cómo se puede confiar en un gobierno que ataca a lo que la gente quiere y no es capaz de valorar cuándo algo debe cambiar. Porque una cosa está muy clara: el mundo cambia, y quien ha sugerido esta reforma no tiene ni idea de lo que es Internet ni es consciente aún del impacto que ha tenido y sigue teniendo en la sociedad. 

Así que sólo espero que todos aquellos que seáis creadores de contenido sepáis entender esta situación y, quizás, sepáis buscar una solución que no suponga joder al consumidor. Porque, de corazón lo digo, vuestro contenido vale mucho más que el dinero. Vuestras ideas valen para satisfacer nuestras necesidades, para motivar a nuestras propias ideas y valen para que todos nos acerquemos.

Feliz año 2015.