martes, 30 de diciembre de 2014

Reflexiones: Cuando me doy cuenta de que estoy jugando a un wargame

Los wargames son un afición muy bella, pero sobre todo, muy cara. Aún recuerdo cuando empecé a comprar figuras de Warhammer Fantasy y me hice todo un pelotón de orcos únicamente porque me gustaba pintarlos, y la mayoría de ellos los acababa regalando. Pero me gustaba ver a otros jugar, realmente tiene mucha ciencia, aunque como espectador puede hacerse realmente lento.

Es muy curioso cómo algunas partidas de rol, ya sea por el sistema de juego estipulado o quizás por el estilo de juego impuesto por el director, a veces son más parecidos a un wargame que a una partida de rol, y si bien a veces por la ambientación en la que se desenvuelven pueden parecer cosas parecidas, es recomendable no perder el Norte con este asunto. En un wargame no interpretamos nada, sólo queremos que nuestro ejército destruya al contrario sin tener en cuenta el contexto en el que la presente batalla se encuentre (vamos, que si pelean los Men in Black contra Los Cuatro Fantásticos, nadie se va a preguntar cómo ese encuentro ha sido posible), mientras que en una partida de rol, esos detalles cobran extrema importancia.

Pero todo esto, que debería ser bastante obvio, no es el tema. De lo que me gustaría hablar es de algunos detalles dentro de una partida de rol que, personalmente, a veces me hacen sentir más en un wargame que en un roleplay.

El primer detalle, sin duda alguna, es el tablero. Entiendo que hay muchos jugadores que aún hoy lo utilizan y disfrutan con él, pero me gustaría lanzar una pregunta: ¿no os aburren esos combates de dos horas a causa de añadir un elemento que perfectamente podría suprimirse? Y antes de que me toque enfrentarme con el inteligente argumento del "es que algunos juegos de rol contemplan de por sí jugar con tablero e incluso sus unidades de medida de distancia son las casillas", debería lanzar otra pregunta: ¿es muy difícil traducir las medidas de casillas a metros? Porque una cosa es un estilo de juego más o menos técnico, que hasta cierto punto eso se entiende, pero (y ya empiezo a avisar de que esto es mi opinión) creo que un buen juego de rol no puede perder tanto tiempo en sus mecánicas con cosas que, al final, aportan bastante poco y no supone ningún problema reducirlas hasta un punto más ameno.

Porque después de esto, me surge el segundo problema: me cuesta muchísimo visualizar las escenas. Estoy tan pendiente del tablero y de dónde moverme o dónde se mueven los demás que, a la hora de hacer una acción, sencillamente no la veo, ni siquiera aunque me la narren. No tengo percepción de los personajes ni del entorno, realmente es una sensación extraña y muy desagradable para jugadores que consideran ese detalle algo importante. ¿Y si mi figura no se parece en nada a la de mi personaje? Y es que, aunque se parezca un poco, nunca va a ser mi personaje a la perfección, porque mi personaje está en mi cabeza, y tener esa distracción visual me rompe bastante los esquemas. Para algunos esto os resultará una pijada, pero es un problema que hace que no me satisfaga llevar a cabo una escena de acción.

Y luego, como apreciación personal, me he dado cuenta de que cuando se juega con tablero se tiende a metarrolear más. Ya no vamos a considerar metarrol como tal a esa práctica que tienen algunos jugadores de decirles a otros lo que tienen que hacer (porque eso tiene otro nombre, pero ya entraríamos en descalificativos algo serios), sino al hecho de que los jugadores tienden a interpretar cosas sin plantearse de antemano si sus personajes lo ven o no, o si lo saben o no. Esto en realidad es lógico, porque con un tablero el jugador tiene una visión global de dónde están todos los elementos, y aunque su personaje tenga un muro de ocho metros delante de las narices, es esa situación es un poco difícil desoír a esa voz que te está diciendo "no te preocupes, a tu derecha hay una puerta, pero ten cuidado porque en cuanto la pases tienes un beholder a la derecha", y esto es lo que más me acaba desquiciando. Creo que un jugador de rol no debe perder la perspectiva de que esto es un juego de rol y no una competición para ver quién se carga más encuentros o quién consigue más experiencia.

Y poco más en realidad. Yo os recomendaría usar esta herramienta con mucha precaución a la hora de jugar vuestras partidas, porque al igual que cualquier otro elemento, no todos los jugadores van a saber cohesionarlo adecuadamente con el concepto de una partida de rol. Pero supongo que al final cada uno decide a qué quiere jugar, y como se dice por ahí, la mesa es soberana.