viernes, 18 de julio de 2014

Reflexiones: Las ideas no valen para nada

Pensaba categorizar esta entrada en el mundo del videojuego, ya que es posible que sea la industria que más sufre de éste problema y sus aficionados sean los que más capacitados se creen para solucionarlo, pero en realidad me he dado cuenta de que, hoy por hoy, se podría aplicar a todo en esta vida, así que intentaremos generalizarlo.

¿Cuántas, cuantísimas veces hemos pensado o ha salido de nuestra boca eso de "Vaya mierda de juego", "No saben hacer nada" o "Si lo hubiera hecho yo..."? Yo reconozco que lo he pensado muchas veces y lo he dicho otras tantas. ¿Quién puede ser mejor para juzgar un producto que el mismo consumidor del producto? Además, si somos asiduos a comprar aquellos que juzgamos en ese momento, incluso podemos considerarnos lo suficientemente capacitados para hacerlo nosotros también. Tenemos muchas influencias de muchos sitios y, con el tiempo, forjamos un criterio que nos permite juntar todo lo que nos gusta de todas las vertientes y crear algo nuevo y perfecto. Entonces, ¿por qué no nos contratan como guionistas de cine, creadores de juegos de mesa o diseñadores de la ambientación de un videojuego?

Porque estamos equivocadísimos. Hay una regla que siempre me gusta aplicarme y es la de que "todo lo que haya pensado ya lo habrá pensado alguien antes". Y normalmente suele ser así. Las ideas que creemos tener no vienen por inspiración divina, aunque no sepamos detectar cuál ha sido el agente o la influencia que nos ha llevado a pensarlas. Tienes que ser un genio para crear algo nuevo, aunque sea algo absurdo, pero si es algo nunca visto ya mereces tu mérito. Haz la prueba, invéntate algo que te guste (un cuento, una ambientación, un sistema de juego, lo que quieras) y enséñaselo a alguien. Verás cómo te podrá decir cantidad de cosas parecidas a eso, cosas en las que seguramente te hayas inspirado sin darte cuenta.

Pero esto no va sobre criticar a aquellos que dicen crear algo, en absoluto. Es la premisa de que, precisamente, da igual que sea algo nuevo o basado en algo, porque la clave de su éxito no va a ser la idea en sí misma, sino la ejecución. ¿Por qué el videojuego Watch Dogs se ha colado en las casas de miles de personas a pesar de sus amplias deficiencias? Porque contaba con una ejecución impecable, mucho más allá del fenómeno del hype. Y es aquí cuando paso a enumerar los puntos que deberíamos tener en cuenta antes de juzgar algo.

- La mayoría no tenemos ni puta idea de nada. Un producto, como puede ser un juego, no se basa solamente en que le guste a la gente, hay que venderlo. Especialmente en la industria del videojuego, los costes de producción de un videojuego son extremadamente caros, ¿acaso pensáis que los productores no quieren su dinero invertido de vuelta y con intereses? Ellos ven el juego como algo que se pueda vender, y si no, ya se ocuparán de transformarlo en algo que se venda. De hecho, ¿por qué creéis que tantos y tantos juegos son prácticamente iguales? No es porque les gusten, sino porque saben que son fórmulas que se venden. En la época de los 16 bits producir un juego era relativamente barato, lo que quitaba el miedo a la hora de recuperar la inversión y, por ende, no había miedo a expresar ideas nuevas porque si no se vendía, la pérdida no era exagerada. Lo mismo pasó en los años 80 con el cine, cantidad de películas eran basura, pero verdadera basura, pero marcaron una época en la que se transmitían ideas nuevas. Ahora sólo vemos remakes, reboots y pocas películas con conceptos nuevos. Y nuevamente digo, no es porque no las hayan pensado, sino porque nadie quiere arriesgarse a que esa idea no guste.

- Antes de recibir, tienes que estar dispuesto a dar. La publicidad va mucho más allá de lo que pongas en Facebook y en Twitter y de lo lejos que puedan llegar esos mensajes. Todo producto tiene una personalidad propia, y tú tienes que adoptar esa personalidad para resultar agradable al consumidor. Por ello muchas veces, antes de que siquiera el producto haya salido a la venta, puedes haber tenido que hacer grandes gastos en lo que me gusta llamar "publicidad familiar". Al consumidor acérrimo de juegos de rol le agrada poder encontrarse cara a cara e incluso charlar con el creador del juego que ha comprado; dará muy buena sensación para una película que el director o incluso los actores que  participan en la misma se dejen ver por los fans; y así podría aplicarse a todo lo que pueda conocerse. No es plato de buen gusto que cada dos por tres tengas que viajar a diferentes sitios a presentar tu producto cuando podría hacerlo otra persona por ti, pero una recomendación especialmente importante es que nunca dejes pensar a nadie que te crees por encima de ellos. Y además, el resultado será mucho mejor si te dejas engatusar un poco por los consumidores, en el fondo están deseando hablar un poco y hacerse una foto  contigo.

- Si a nadie le gusta, no te empeñes en creer que no te entienden. Es una de las pocas frases que capté entre idas y venidas en una conferencia  que dio Jacobo Peña (más conocido como Calaboso, de Rol the Bones!) y es algo que considero especialmente importante. Y no nos confundamos, una cosa es ser totalmente comercial y otra muy diferente es que creas que tu producto es bueno pero a nadie le gusta porque son unos cortos de miras. Es más, incluso podría decirte que igual tienes razón y eres un adelantado a tu tiempo (dicho en el buen sentido), pero si es así, no saques ese producto al mercado, quédatelo para ti y para quien disfrute con ello. Es mejor eso que invertir tiempo, esfuerzo y dinero para llegar a un fracaso programado, y no te sientas mal por ello. Hay cosas que funcionan y otras que no, así es la vida.

- No te aceleres. Hay ideas que son un verdadero bombazo, y si además la gente que lo ha probado lo confirma, se nos puede ir la cabeza allí donde vuelan los pájaros. Pero todo tiene un proceso correcto, y acelerarlo puede llevarnos a saltarnos algunas cosas fundamentales que puedan llevarlo a mal cauce. Sigue probándolo con gente diferente y asegúrate de que gusta, ofrece información para aquellos que sienten interés por tu futuro producto, no tengas miedo a cambiar si es necesario (ya que siempre podrás volver al punto de partida, o evolucionar hasta un tercer estado) y sobre todo: no pienses tanto en el dinero. Si es algo bueno y vas tranquilo, saldrá, de eso no te quepa la menor duda.

Espero que con esto quede clara MI OPINIÓN (ojo, que está en mayúsculas y por ello se debe entender que lo estoy gritando) sobre cómo hay que valorar un producto y sobre cómo hay que confeccionarlo. Al final, las ideas no valen para nada si no sabes llevarlas a cabo.